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domingo, octubre 03, 2010

Entradas o guarniciones, rabanitos rellenos



En casa gustó tanto el Hummus que lo estoy preparando seguido, es muy rendidor y siempre sobra una tacita. Coincidió que me había justamente sobrado un poco y mis proveedores de verdura orgánica habían traído rabanitos tan grandes como ciruelas, así que mezclé el hummus con huevo picado para contrastar sabores, ahuequé los rabanitos, y aquí les presento una idea divertida para entradas o guarniciones, rabanitos rellenos con hummus, fácil de hacer y muy rápido. Hay que ser cuidadosos al ahuecarlos porque pueden quebrarse con facilidad.

Ingredientes

7 u 8 rabanitos grandes
1 taza de Hummus
2 huevos duros
Algunas alcaparras y chips de cereales para decorar

Lechuga francesa y lechuga morada
1 zanahoria chica

Instrucciones

Elegir rabanitos grandes

Hervir los huevos en agua 10 minutos
Cepillar los rabanitos para quitarles manchas y cortarles la raíz y el cabito para que tengan buena base, usando la parte del cabito como base y la de la raíz como tope

Ahuecar los rabanitos, primero marcando un círculo con un cuchillo en punta (con cuidado para no pasarse, yo tengo uno al que le quité la punta con una pinza para no lastimarme en estos trabajos)

y luego quitando parte de la pulpa con una cucharita de café, despacio porque si no son lo suficientemente grandes se resquebrajan. Reservar lo que sobró para una salsa crudívora para pastas

Salpimentarlos por dentro

Pisar los huevos duros ya pelados y el hummus con un tenedor, deben quedar trocitos de huevo a la vista

Rellenar los rabanitos y rematar con un copo grande

Decorar con alcaparras, aceitunas, chips de cereales u otros
Completar con una ensalada de lechuga en juliana y zanahoria rallada grueso
También puede agregar unos palillos de apio apoyados en unas cucharadas de humus


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jueves, septiembre 09, 2010

Alimentos orgánicos ¿Porqué comer alimentos orgánicos?


Ensalada de rabanitos orgánicos, lechuga, cebolla, choclo desgranado y huevos

Cuando inicié este blog en el año 2006 comenté que un elemento corriente en mi cocina eran los alimentos orgánicos. Actualmente, si bien sigo utilizando mayormente alimentos orgánicos, también utilizo un poco los de la agricultura convencional, un poco porque hay verduras no estacionales que no se consiguen si no es de esa manera, y otro poco por su precio más elevado que no siempre está al alcance de mi bolsillo. Para equilibrar esto por un lado busco canastas de promoción en los negocios líderes y mercados comunitarios, cultivo algo en cajones forrados en nylon perforado en mi balcón y trato de aprovechar al máximo lo que compro, consumiendo primero crudo todo lo que se echa a perder rápido, y dejando para recetas cocidas lo que aguanta más tiempo en la heladera. También si me quedan tronquitos de zanahoria, repollo y lechuga de una ensalada por ejemplo, preparo sopas o guisos con cereales. Hoy día sigo convencida de que consumir alimentos orgánicos es la mejor forma de comer sano y de disfrutar el verdadero sabor de los alimentos, por eso trato de que en mi cocina sean por lo menos el 50% de lo que consumo.

Si bien hay mucho en discusión, es innegable que en la agricultura orgánica, los agricultores no utilizan agroquímicos en los cultivos. Cuando las plantas de los cultivos son fumigadas con agroquímicos y fertilizantes químicos, si bien una parte de ellos se lava y se va con el agua, otra parte es absorbida por la planta y no desaparece con el lavado. Y la mayoría de los agroquímicos son nocivos al ser humano.

Hay investigaciones internacionales que demostraron que cuando un niño tiene tan solo un año de edad ya ha recibido las dosis máximas aceptables de por lo menos 8 pesticidas causantes de cáncer. Y hay estudios que estiman que ciertas enfermedades degenerativas están ligadas a productos químicos sintéticos utilizados en la agricultura convencional.

Otro comentario que escucho seguido en mucha gente que conozco, es que las verduras y las frutas no tienen sabor, algunas son incomibles, las peras y las ciruelas por ejemplo, que por afuera tienen un color natural, por adentro aparecen llenas de moretones negros con consistencia a goma y feo sabor y así como se reciben se terminan tirando. En un mundo donde los bolsillos están cada vez más flacos y los precios cada vez más inflados, hacer esto es una verdadera lástima.

A pesar de mi fe en lo orgánico, me considero una persona objetiva, y muchas veces me he preguntado si la falta de sabor de las frutas y tomates no se deberá simplemente a la costumbre cada vez más generalizada de sacarlos de la plata cuando aún están verdes, más que a una agricultura llena de pesticidas y agroquímicos tóxicos. El Ingeniero agrónomo que tengo en casa y que amistosamente se deja usar de conejito de indias probando mis recetas :-)) me explicó que las frutas forman sus azúcares con el sol, si no reciben suficiente sol porque las arrancamos verdes, cuando lleguen a nuestra mesa serán un trozo de algo insípido y soso, independientemente de si hablamos de orgánico o no orgánico.

Pero en defensa de la teoría de que lo orgánico es más nutritivo y sabroso, hay estudios internacionales que intentan dar respuestas concretas, como el Journal of Applied Nutricion de 1993, que prueba que los alimentos orgánicos tienen un 29% menos de mercurio (una sustancia que puede ocasionar enfermedades graves) y que presentan en promedio un 63% más de calcio, 73% más de Hierro, 118% más de Magnesio, 178% más de molibdeno, 91% más de Fósforo, 125% más de potasio y un 60% más de Zinc que los alimentos convencionales.

Los productos orgánicos generalmente son más caros porque los terrenos se deben rotar y estar no productivos más tiempo que los otros, por eso a veces es cuestión de ingeniárselas para cultivar los propios, aunque sea tan solo un poco de aromáticas, o una plantita de tomates cherry en el balcón.

Resumiendo ¿porqué comer alimentos orgánicos?

Para ilustrar este post sobre orgánicos puse una ensalada de rabanitos orgánicos, lechuga, cebolla, choclo desgranado y huevos. Puse huevos orgánicos y huevos no orgánicos para que vean la diferencia en la yema. El de color naranja es el orgánico de gallinas criadas en libertad, el amarillo es un huevo de gallinas de criadero no orgánico. La diferencia en la alimentación. Y otro detalle es que los huevos orgánicos tienen cáscara bastante dura, hay que golpearlos dos o tres veces para romperlos, en tanto que los no orgánicos se parten muy fácilmente, tal vez por el 63% menos de Calcio.

La mayoría de los alimentos orgánicos tienen mejor sabor y mayor color.

Los alimentos orgánicos no agreden al medio ambiente, para producirlos se utilizan técnicas que previenen la devastación florestal y el ataque a la biodiversidad.

Los alimentos orgánicos conservan el agua, porque los productores orgánicos no utilizan fertilizantes con nitrógeno, el nitrógeno contamina los ríos y las capas freáticas, destruyendo la calidad del agua destinada al consumo humano.

Los alimentos orgánicos son certificados. El sello de certificado le da al consumidor la certeza de estar llevando a su casa un producto sin químicos nocivos.

Recuerdo que en un viaje a un país del norte compré una ensalada de lechuga, zanahoria y tomate ya empaquetada en una bolsa transparente y cuando fui a comerla, por más que usé aceite de oliva virgen, un aceite de mucho sabor, tuve la sensación de estar masticando trozos de plástico. Por supuesto no pude terminar la ensalada.

Por estas razones, siempre que puedo, compro orgánico en lugares que me garanticen seriedad y obtengo un doble beneficio, no solo recibo orgánico certificado sino que recibo verduras y frutas “frescas” recién cosechadas.