
Tengo por costumbre preparar cosas ricas para convidar a los asistentes a las clases de cocina de los sábados. Para la del sábado pasado, además de varias recetas saladas con semillas varias que degustamos juntos, preparé un pan de quinoa o quinua y pancitos de amaranto, ambos semi-dulces. Los panes de quinua son ideales para los vegetarianos por la gran cantidad de proteínas biológicamente completas que tienen, como he detallado ya en otras recetas. También para los que gustan desayunar con pan con mermeladas o para los que tengan por costumbre cenar liviano con un café con leche, en cuyo caso pueden completar su cena con rodajas gruesas de pan de quinoa más una feta de queso de máquina, caliente o frío.
Ingredientes
200 gramos de harina de quinoa o quinua
500 gramos de harina de trigo 0000
1 cucharada sopera al ras de levadura de cerveza (unos 15 gramos)
20 gramos de manteca
40 gramos de azúcar
1 cucharadita de sal
1 huevo mediano
2 tazas de agua tibia
Semillas de sésamo blanco peladas y chía para decorar el pan
Instrucciones
Primera parte
Prender el horno a 160° y dejar que tome temperatura mientras preparamos la masa
Mezclar en un recipiente alto y ancho (mejor de vidrio) los 200 grs de harina de quinoa con 300grs de harina de trigo y agregar el azúcar (no es un pan muy dulce, se pueden agregar otros 20 gramos, pruebe y decida)
Diluir la levadura en agua tibia con la sal
Derretir la manteca
Hacer un hueco en el centro de las harinas, agregar juntos la levadura, el huevo y la manteca e ir revolviendo o mezclando primero con un tenedor, incorporando de a poco el harina de los costados.
Tapar el recipiente con un repasador seco y colocarlo sobre la cocina (que como tiene el horno prendido estará muy cálida y ayudará a que la levadura haga su proceso)
Instrucciones
Segunda parte
Más o menos a los 50 minutos ya debe haber levantado bastante, pero todavía se verá algo líquida, en ese momento agregar en dos o tres tandas los 200 gramos de harina de trigo restantes, colocándola alrededor de la masa y mezclar apenas con las manos, incorporando el harina suavemente con movimientos desde afuera hacia adentro, cuidando que no se seque demasiado, el pan sale mas esponjoso si la masa es blanda.
(tal vez termine agregando menos de los 200 gramos, el secreto es hacer una masa blanda, cuando tiene algo de forma consistente deje de agregar harina)
Dejar levantar nuevamente otros 50 minutos sobre la cocina
Volcar en un molde enmantecado (tipo budín inglés pero ancho) directamente del recipiente donde descansó, sin darle forma ni manosearla, volcarla directo, acomodar apenas un poco en las puntas del molde con los dedos humedecidos (si no tiene el molde adecuado use dos de budín inglés)
Salpicar por arriba con semillas de chía y sésamo blanco pelado
Llevar al horno a 160 grados durante 45 minutos
Apagar el horno y dejar el pan dentro 10 minutos con la puerta abierta (no más para que no se seque)
Retirar, dejar enfriar y disfrutar con el desayuno.
Le gustó mucho a las muy simpáticas asistentes, que también colaboraron con recetas muy interesantes de cosecha propia, tan interesantes que serán subidas al blog a la brevedad, obviamente con mención a las autoras.
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